Día:
26 de marzo de 2026
Obra:
"La ciudad de los prodigios".
Autor:
Eduardo Mendoza
Eduardo
Mendoza (Barcelona, 1943) ha sido galardonado con el Premio Cervantes
en 2016 y con el Princesa de Asturias de las Letras en 2025. En 1986
publicó “La
ciudad de los prodigios”,
una de las obras más emblemáticas de la literatura española, que
ofrece un excelente retrato de la Barcelona de finales del siglo XIX
y comienzos del XX.
El
autor recurre a diversas fuentes históricas y utiliza un narrador
omnisciente que introduce comentarios sobre la época. El estilo
destaca por la ironía y el humor negro y, a lo largo del relato, se
entrelazan acontecimientos, personajes reales y ficticios, así como
historias del presente y del pasado. La novela combina géneros como
el histórico, la picaresca y el realismo mágico, y presenta un
estilo narrativo cinematográfico, con intriga y escenas dinámicas,
además de un tono costumbrista y crítico, en el que la ciudad y la
vida de sus habitantes desempeñan un papel fundamental.
El
eje central de la trama es el ascenso de Onofre Bouvila, un personaje
de origen humilde, que encarna el espíritu de la Barcelona que el
autor pretende representar, a la que llega siendo muy joven. Carente
de virtudes morales y casi sin saber leer, pero dotado de una
inteligencia fría y una ambición desmedida, huye de la miseria
rural y de un padre fracasado e inicia su carrera en los estratos más
bajos: se aloja en una pensión miserable y sobrevive repartiendo
panfletos anarquistas y vendiendo crecepelo falso. Su destino cambia
cuando comienza a colaborar con el hampa local; a partir de entonces,
mediante la extorsión, el chantaje, la violencia y los negocios
turbios, se convierte en uno de los hombres más poderosos de
Barcelona, controlando tanto los bajos fondos como las altas esferas
del poder económico, enriqueciéndose mediante la especulación
inmobiliaria, el tráfico de armas y también como empresario del
cine, sacando provecho del nuevo espectáculo.
A
pesar de su éxito, Onofre fracasa en el plano emocional, incapaz de
establecer vínculos auténticos, como demuestran sus relaciones con
Delfina, que lo apoya en sus inicios; con Margarita Figa, hija de su
antiguo patrón, con quien se casa; y con María, símbolo de un amor
sincero.
En
la novela, la Barcelona modernista desempeña un papel protagonista
por su capacidad para generar tanto prodigios como miserias. La
ciudad experimenta una profunda transformación a partir de la
Exposición Universal de 1888, en la que se muestran avances
industriales, así como el desarrollo de la electricidad, la
telefonía, los primeros automóviles y los globos aerostáticos,
junto con los cambios culturales de la época, que la convierten en
una metrópoli moderna y cosmopolita. El paisaje urbano
también cambia notablemente con el derribo de las murallas, en un
contexto de crecientes tensiones sociales entre el proletariado
anarquista y la burguesía industrial, especulación inmobiliaria,
conspiraciones políticas y un acusado contraste entre la riqueza de
las élites y la pobreza de los barrios más desfavorecidos.
“La
ciudad de los prodigios” culmina con la Exposición Internacional
de 1929. Onofre desaparece convertido en una figura legendaria y
casi espectral,
dejando un legado de riqueza y poder, pero también de vacío
personal y simbólico, mientras Barcelona consolidada pero
vulnerable, continúa su evolución. “Después, la gente,
al hacer historia, opinaba que en realidad el año en que Onofre
Bouvila desapareció de Barcelona, la ciudad había entrado en franca
decadencia”.
Redacción de la reseña: Mª José García del Real