Día: 26 de febrero de 2026
Obra: "Carta a un niño que nunca nació". Autora: Oriana Fallaci
Oriana Fallaci (Florencia, 1929–2006) no solo fue una escritora y activista italiana, sino también la primera mujer de su país en ejercer como corresponsal de guerra. Su trayectoria estuvo marcada por la cobertura de los grandes conflictos del siglo XX, donde forjó un estilo directo, audaz y profundamente personal. En 1975 publicó “Carta a un niño que nunca nació”, obra inspirada en su propia experiencia, en la que reivindica su forma de pensar y su posicionamiento ante la vida. El libro se convirtió en un fenómeno internacional: vendió millones de ejemplares y desató un intenso debate social.
La obra se articula como un monólogo íntimo, un diálogo consigo misma dirigido al niño que lleva dentro y que, como anticipa el título, no llegará a nacer. Desde el momento en que descubre esa “gota de vida” en su interior, se desencadena una profunda angustia existencial y una reflexión constante sobre la tensión entre la ambición profesional y la maternidad, sobre el sentido de la existencia en un mundo hostil y sobre el temor de traer a alguien a una realidad atravesada por la injusticia. Fallaci explora el impacto de un embarazo no planificado y de alto riesgo en la vida de una mujer sola. Se trata de un texto audaz que aborda la maternidad desde una perspectiva crítica, analizando sus implicaciones tanto en el ámbito profesional - donde denuncia el acoso laboral - como en el personal, visibilizando la maternidad en solitario, históricamente impensable y estigmatizada.
A través de este relato, la autora compone una crónica social desgarradora que denuncia injusticias y desigualdades, en consonancia con su trayectoria de activista incansable. Aunque la protagonista afirma apostar por la vida bajo la premisa de que “nada es peor que la nada”, su defensa convive con el miedo y la culpa. El relato oscila constantemente entre la ilusión y el desgarro. El embarazo la enfrenta a un dilema radical: ¿es justo dar la vida en un mundo marcado por la violencia y la desigualdad? ¿Tiene derecho a negarla para preservar su libertad? La novela funciona también como una crítica desde una perspectiva feminista. Fallaci profundiza en el conflicto entre la responsabilidad individual y el derecho de la mujer a decidir. “Conmigo se quedan quietos, callados, o sueltan consideraciones acerca del aborto”, señala, evidenciando la incomodidad social que rodea su decisión. La protagonista quiebra el canon tradicional de la maternidad entendida como obligación y la reivindica como una elección libre, no como un deber. En un pasaje, imagina un juicio interior en el que intervienen amigos, el médico que le prohibió abandonar el hospital, sus padres, su amante e incluso el propio niño, quienes la acusan de “homicidio premeditado”.
A través de fábulas - como la de la magnolia o la del chocolate -, la narradora advierte a su hijo sobre la crueldad del mundo y proyecta una visión pesimista en la que todo cambia para seguir siendo igual. Sin embargo, también deja espacio para el optimismo y mantiene abiertas las puertas a la libertad como ejercicio vital. El cierre es contundente y despojado de sentimentalismo: la vida, como fuerza abstracta, no necesita de ningún individuo en particular. Los seres humanos mueren, pero la vida continúa su curso.
Redacción de la reseña: Mª José García del Real



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