Día:
30 de abril de 2026.
Obra:
"Merlín y familia". Autor: Álvaro Cunqueiro
“Merlín
y familia”, del escritor gallego Álvaro Cunqueiro (1911–1981),
es
una novela publicada en 1955 compuesta por una serie de relatos
independientes unidos por una misma atmósfera mágica. En ella, más
que la acción, importa el universo que se construye, donde realidad
y fantasía se entremezclan mediante una constante reflexión sobre
la memoria. La obra destaca por su originalidad, su riqueza léxica y
su prosa barroca, influida por "Don Quijote de la Mancha" y cercana al
estilo culto y gongorino de la Generación del 27.
Felipe
de Amancia, antiguo paje de Merlín, actúa como narrador principal
de la obra y, ya anciano, recuerda con nostalgia su infancia en la
selva de Esmelle, en Galicia. A través de sus memorias, reflexiona
sobre el paso del tiempo y sobre la dificultad de distinguir entre
realidad e imaginación. Convertido simbólicamente en un barquero
semejante a Caronte, evoca los años vividos junto a Merlín, quien,
tras la muerte del rey Arturo, se instala en un pazo gallego donde
trata de resolver los problemas de los personajes fantásticos que
recibe: princesas encantadas, sirenas meláncolicas, enamorados o
demonios disfrazados.
El
escenario principal es Miranda, donde se encuentra la casa del mago
Merlín, convertida en lugar de encuentro de estos personajes
extraordinarios. Allí viven también doña Ginebra y varios criados.
Aunque sabio y poderoso, Merlín aparece como una figura cercana y
humana, más artesano que hechicero repara objetos, resuelve
problemas y aconseja a quienes lo visitan, lo que contribuye a crear
una atmósfera en la que lo cotidiano y lo fantástico se mezclan con
naturalidad.
La
estructura de la novela se divide en dos partes. En la primera, el
anciano Felipe reconstruye sus recuerdos mediante una sucesión de
relatos que se enlazan como los hilos de un tejido. En ellos se
mezclan cuentos, hechos históricos, leyendas, verdades y ficciones,
en un continuo juego entre realidad e invención ligado a sus
experiencias infantiles en Esmelle y Miranda.
A lo largo
de la obra se suceden numerosos episodios donde se combinan humor,
fantasía y reflexión. Destacan historias como la de los quitasoles
mágicos, el camino de Quita-y-Pon o la princesita transformada en
cervatilla. En todas ellas, Merlín interviene con soluciones
ingeniosas, aunque no siempre eficaces, lo que aporta al relato un
tono humano e irónico. También son relevantes los relatos de
viajeros, cargados de simbolismo y elementos fabulosos, en los que se
funden realidad e invención y se percibe la influencia de la
tradición oral. Asimismo, Felipe incorpora a la narración sus
propias emociones —como su amor imposible por una sirena—, lo que
añade un tono íntimo y sentimental a la novela.
La segunda
parte, introducida por la metáfora machadiana del “camino que se
hace al andar”, reúne historias de caminantes y viajeros que
atraviesan parte de ese camino en la barca del protagonista. Así en
la posada de Termar aparecen nuevas historias y temas como el amor,
la culpa o el fanatismo. Finalmente, los apéndices completan la obra
con información sobre la vida de Merlín e incluyen un índice
onomástico de los personajes. En conjunto, la novela ofrece una
visión poética de la vida, entendida como una mezcla de realidad y
fantasía transformada por la memoria.
Redacción de la reseña: Mª José García del Real