miércoles, 8 de abril de 2026

Reseña literaria de la obra "La ciudad de los prodigios”

Día: 26 de marzo de 2026 

Obra: "La ciudad de los prodigios". Autor: Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) ha sido galardonado con el Premio Cervantes en 2016 y con el Princesa de Asturias de las Letras en 2025. En 1986 publicó La ciudad de los prodigios”, una de las obras más emblemáticas de la literatura española, que ofrece un excelente retrato de la Barcelona de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

El autor recurre a diversas fuentes históricas y utiliza un narrador omnisciente que introduce comentarios sobre la época. El estilo destaca por la ironía y el humor negro y, a lo largo del relato, se entrelazan acontecimientos, personajes reales y ficticios, así como historias del presente y del pasado. La novela combina géneros como el histórico, la picaresca y el realismo mágico, y presenta un estilo narrativo cinematográfico, con intriga y escenas dinámicas, además de un tono costumbrista y crítico, en el que la ciudad y la vida de sus habitantes desempeñan un papel fundamental.

El eje central de la trama es el ascenso de Onofre Bouvila, un personaje de origen humilde, que encarna el espíritu de la Barcelona que el autor pretende representar, a la que llega siendo muy joven. Carente de virtudes morales y casi sin saber leer, pero dotado de una inteligencia fría y una ambición desmedida, huye de la miseria rural y de un padre fracasado e inicia su carrera en los estratos más bajos: se aloja en una pensión miserable y sobrevive repartiendo panfletos anarquistas y vendiendo crecepelo falso. Su destino cambia cuando comienza a colaborar con el hampa local; a partir de entonces, mediante la extorsión, el chantaje, la violencia y los negocios turbios, se convierte en uno de los hombres más poderosos de Barcelona, controlando tanto los bajos fondos como las altas esferas del poder económico, enriqueciéndose mediante la especulación inmobiliaria, el tráfico de armas y también como empresario del cine, sacando provecho del nuevo espectáculo.

A pesar de su éxito, Onofre fracasa en el plano emocional, incapaz de establecer vínculos auténticos, como demuestran sus relaciones con Delfina, que lo apoya en sus inicios; con Margarita Figa, hija de su antiguo patrón, con quien se casa; y con María, símbolo de un amor sincero.

En la novela, la Barcelona modernista desempeña un papel protagonista por su capacidad para generar tanto prodigios como miserias. La ciudad experimenta una profunda transformación a partir de la Exposición Universal de 1888, en la que se muestran avances industriales, así como el desarrollo de la electricidad, la telefonía, los primeros automóviles y los globos aerostáticos, junto con los cambios culturales de la época, que la convierten en una metrópoli moderna y cosmopolita. El paisaje urbano también cambia notablemente con el derribo de las murallas, en un contexto de crecientes tensiones sociales entre el proletariado anarquista y la burguesía industrial, especulación inmobiliaria, conspiraciones políticas y un acusado contraste entre la riqueza de las élites y la pobreza de los barrios más desfavorecidos.

La ciudad de los prodigios” culmina con la Exposición Internacional de 1929. Onofre desaparece convertido en una figura legendaria y casi espectral, dejando un legado de riqueza y poder, pero también de vacío personal y simbólico, mientras Barcelona consolidada pero vulnerable, continúa su evolución. “Después, la gente, al hacer historia, opinaba que en realidad el año en que Onofre Bouvila desapareció de Barcelona, la ciudad había entrado en franca decadencia”.

 

 

Redacción de la reseña: Mª José García del Real 
 

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