Día: 28 de mayo de 2026
Obra: "La llamada. Un retrato. Autora: Leila Guerriero.
La llamada, publicada en 2024, es una obra de la periodista y escritora argentina Leila Guerriero (Junín, 1967). Reconstruye la vida de Silvia Labayru, superviviente de la dictadura militar argentina y exmilitante de la organización guerrillera Montoneros. En 1976 fue secuestrada cuando estaba embarazada de cinco meses y trasladada a la ESMA, uno de los principales centros de detención de la dictadura. Allí sufrió torturas, violaciones y trabajos forzados.
El episodio que da título a la obra ocurrió el 14 de marzo de 1977. Desde la ESMA obligaron a Silvia a llamar por teléfono a su padre, que era militar. Su familia la creía muerta, pero aquella conversación terminó salvándole la vida. Desde entonces, aquel episodio fue recordado como “el día de la resurrección”. Silvia Labayru sobrevivió gracias a diversas estrategias de adaptación, obediencia y simulación, decisiones que más tarde suscitaron sospechas y acusaciones de traición. Tras exiliarse en España en 1978, muchos compatriotas cuestionaron tanto su supervivencia como la relación forzada que mantuvo con algunos represores. De este modo, el exilio terminó convirtiéndose en una nueva forma de sufrimiento.
La autora presta especial atención a las consecuencias psicológicas del miedo y a la violencia sexual ejercida contra las mujeres detenidas. Silvia explica que en un campo de concentración no puede existir consentimiento, pues cualquier relación está condicionada por la amenaza constante de la muerte. Guerriero muestra cómo muchas mujeres fueron obligadas y violadas por sus represores y cómo estos abusos permanecieron silenciados durante décadas. Labayru fue una de las primeras sobrevivientes en denunciarlo públicamente y posteriormente hubo una sentencia condenatoria para el violador. Más tarde la protagonista recordará: “Qué lugar tan pequeño para un infierno tan grande”.
Otro de los aspectos más destacados de La llamada es la manera en que Guerriero construye la narración de forma gradual y dosificada, así como el efecto que genera la incorporación directa de las voces de los entrevistados. El libro no sigue un orden cronológico ni está dividido en capítulos; por el contrario, avanza constantemente entre distintos momentos de la vida de Silvia Labayru. Esta estructura narrativa reproduce el funcionamiento de la memoria, que regresa una y otra vez sobre determinados acontecimientos ocurridos cuarenta años atrás y los reconstruye de manera fragmentaria, desordenada e incluso contradictoria.
Una de las claves de la obra reside en que Guerriero construye el retrato de Silvia a partir de una intensa labor de investigación, documentación y entrevistas a familiares, amigos y conocidos. El perfil va emergiendo progresivamente a través de su gran capacidad de observación y de la relación de confianza que establece con la protagonista, elementos indispensables para reconstruir un retrato tan complejo y doloroso. Por lo que, la periodista consigue acceder no solo a los hechos de su vida, sino también a sus dudas, contradicciones y emociones más profundas. La propia Guerriero refleja esa conexión cuando escribe: “Cada vez que vuelvo a encontrarla no parece desolada sino repleta de determinación: Voy a hacer esto, y lo voy a hacer contigo. Jamás le pregunto por qué”. Esta frase es una prueba del vínculo de respeto y complicidad que se desarrolla entre ambas y que sostiene gran parte de la fuerza narrativa de la obra.
Finalmente, La llamada no solo retrata los meses de secuestro de Silvia Labayru, sino también toda su vida posterior: sus relaciones familiares, su maternidad, sus vínculos afectivos y las secuelas emocionales que aún la acompañan.
Redacción de la reseña: Mª José García del Real
