Día: 24 de septiembre de 2026.
Obra: "El Gatopardo". Autor: Giuseppe Tomasi di Lampedusa
El Gatopardo, única novela del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Palermo, 1896-Roma, 1957), fue escrita entre 1954 y 1957 y publicada póstumamente. Ambientada principalmente en Sicilia durante el Risorgimento, comienza en 1860, con el desembarco de las tropas de Garibaldi, y narra la transformación política y social provocada por la unificación italiana. La obra representa el final de una época y la decadencia de la antigua aristocracia siciliana frente al ascenso de una nueva burguesía. En 1963 fue adaptada al cine por Luchino Visconti, contribuyendo a difundir la novela y su visión de la sociedad siciliana.
El protagonista, Don Fabrizio, príncipe de Salina, pertenece a una familia aristocrática que durante generaciones ha disfrutado de privilegios y poder, y está inspirado en el bisabuelo del autor. Es un hombre culto, inteligente y refinado, apasionado por la astronomía. La novela muestra a este noble siciliano en un momento de crisis que, aunque parte de los acontecimientos políticos de 1860, representa una decadencia más profunda y prolongada. A través de su mirada, pensamientos y experiencias, Lampedusa contempla «desde dentro» la progresiva desintegración de su familia y la desaparición del mundo al que pertenece.
La idea fundamental de la obra se resume en la famosa frase de Tancredi, sobrino de Don Fabrizio: «Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie». Este principio, conocido como gatopardismo, consiste en aceptar transformaciones políticas y sociales para conservar, en lo esencial, las estructuras de poder existentes. Tancredi participa en los cambios y después se adapta al nuevo régimen. Su matrimonio con Angélica, hija de Don Calogero Sedàra, simboliza la unión entre la antigua aristocracia y la nueva burguesía. Don Calogero representa precisamente a una clase emergente que sabe aprovechar las nuevas circunstancias para aumentar su riqueza e influencia.
Lampedusa representa esta transformación a través de los distintos grupos sociales: aristócratas, burgueses, campesinos, militares y religiosos. Don Fabrizio comprende que el patrimonio familiar acabará dividiéndose y que los nuevos actores sociales poseen una capacidad de adaptación de la que la aristocracia carece. Su pesimismo se refleja también en su visión de Sicilia y de los sicilianos, a quienes considera poco dispuestos al cambio: «los Sicilianos jamás querrán mejorar por la sencilla razón de que se creen perfectos; en ellos la vanidad es más fuerte que la miseria». Por ello, cuando rechaza el puesto de senador, expresa su desconfianza ante la capacidad de la nueva Italia para transformar profundamente la sociedad y la mentalidad de los sicilianos.
Uno de los momentos más simbólicos de la novela es el baile entre Don Fabrizio y Angélica en el palacio Ponteleone, que representa el encuentro entre dos mundos: ella encarna la juventud y el futuro, mientras que él representa una aristocracia que se aproxima a su final. Esta decadencia culmina con la muerte de Don Fabrizio en 1883 y se prolonga en la situación en que quedan sus hijas, décadas después, aferradas a los recuerdos y objetos de un mundo ya desaparecido.
En definitiva, El Gatopardo es una reflexión sobre el cambio histórico, la decadencia social y la capacidad de las élites para adaptarse y conservar parte de sus privilegios.Pero también es una meditación sobre el paso del tiempo y la muerte. Las descripciones de Lampedusa, su narrador omnisciente y el uso de la elipsis en el tiempo, muestran cómo, inevitablemente, todo aquello que parecía permanente termina convirtiéndose en tierra, polvo, sombra, humo y nada.
Redacción de la reseña: Mª José García del Real

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