Día 21 a 25 de octubre.
Asistentes: 25 personas.
¡Cinco días por tierras turolenses y sin parar!
Después de un largo viaje con desayuno en Écija y comida en San Clemente, pero disfrutando
de los paisajes otoñales, llegamos a la ciudad de Teruel agotados, aunque nos dio tiempo a dar
unos paseos por esta bonita ciudad mudéjar.
Al día siguiente visitamos, Linares de Mora, nos cautivó con su casco medieval de calles
empedradas, Mora de Rubielos y Rubielos de Mora, que navegan entre lo gótico, renacentista
y lo barroco. Con sus peculiaridades, pueblos toreros, de casas originales de piedra, ladrillo y
adobe, artistas en el trabajo del hierro, de los aleros de madera, tiradores de puerta y farolas.
Volvimos a Teruel, paseamos por sus calles y plazas, y hasta descubrimos un bar luterano.
Al día siguiente visitamos Albarracín, muy cerca de Teruel, con sus murallas centenarias y sus
casas rojizas encajadas en la roca. La tarde la pasamos en Teruel: visitamos la plaza de toros, la
iglesia del Salvador, la Plaza de San Juan, espectacular. Las calles y terrazas estaban llenas de
gente.
El sábado lo dedicamos a Teruel. La catedral es mudéjar y su techumbre, con forma de artesa,
una maravilla; mide 33 metros. Volvimos a la Iglesia del Salvador, vimos todas las puertas
mudéjares, paseamos por la muralla, sus fascinantes edificios modernistas y el Mausoleo de
los Amantes de Teruel. Por la tarde bajamos al barrio del Pilar a ver los toros. Cenamos y otro
paseo de despedida de esta ciudad tan bonita. Teruel: un lugar por descubrir entre historia,
arte y naturaleza.El domingo cogimos el camino de vuelta a Sevilla.
¡Un viaje estupendo, con una gente estupenda!

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